jueves, 15 de marzo de 2012

El símbolo Ankh: La Cruz Ansada o la Llave de la Vida




De los símbolos egipcios quizás el más conocido sea el Ankh (pronunciado Anj); también llamado “cruz ansada” o “llave de la vida”.

A lo largo de la historia el Ankh se ha convertido en un símbolo muy popular, siendo adoptado por personas completamente ajenas a la cultura egipcia que lo creó.

Los antiguos egipcios dotaron al Ankh de un rico significado. No obstante, y debido al desconocimiento del lenguaje jeroglífico, el Ankh comenzó a distanciarse de su significado real y pasó a formar parte de la simbología de escuelas de esoterismo, logias y asociaciones secretas.

En Antiguo Egipto se relacionó con los dioses, necher, que eran representados portando dicho símbolo, indicando sus competencias sobre la vida y la muerte, su inmanencia y condición de eternos; relacionado con los hombres, significa la búsqueda de la inmortalidad, razón por la cual es utilizada para describir la vida o la idea de vida después de la muerte, entendida como inmortalidad, al principio sólo digna del faraón y, después del Imperio Nuevo, de todos los egipcios al evolucionar sus creencias, tal como se describe en el Libro de los Muertos.

 El anj se relacionó, como símbolo de renacimiento, con la diosaIsis y con su esposo Osiris, ya que cuando fue asesinado por su hermano, su esposa lo resucitó mediante la ayuda de Anubis.

Pasados los años estos nuevos significados y añadidos alejaron al símbolo egipcio de lo que fue en su origen.


 Pasó a conocerse como la “Llave de la Vida” debido a que, en tiempos antiguos,  la Iglesia Copta de Egipto adoptó el Ankh como una forma de la Cruz Cristiana.

Esta es la razón por la cual hoy en día el Ankh se conoce como “cruz ansada” o “llave de la vida” (como dato recordemos que en el Antiguo Egipto las llaves y la cerradura fueron desconocidas).
El Ankh se transforma entonces en la “Cruz Egipcia”, apartándose completamente de su significado original.

El Ankh también fue identificado con la Tau griega, y la podemos encontrar en nuestros diccionarios en el apartado dedicado a las cruces de diferentes culturas. 


Con el comienzo de la Nueva Era y las disciplinas alternativas el Ankh reaparece como una herramienta de sanación. Como ocurriera antes en la historia, se adopta su símbolo pero no su simbología.

La ciencia de la egiptología ha llenado un vacío importante, pero no alcanza. 

 ¿Será posible comprender el significado profundo de una cultura con la que nada se comparte y cuyo conocimiento se descarta por considerarlo falso? Nuestros propios prejuicios nos mantienen a varios pasos de distancia de la real sabiduría de los antiguos egipcios.

El objeto representado en el símbolo.

El primer obstáculo con el que nos encontramos al querer estudiar el símbolo es su forma en sí. Nos preguntamos: ¿qué objeto está  representado en este símbolo? ¿Qué es en realidad?
Hoy en día los egiptólogos siguen discutiendo lo que el Ankh representa. Existen varias teorías; veamos: según algunos autores se trata del nudo que ata la correa de una sandalia, y así lo encontramos en la lista de jeroglíficos del tratado de gramática egipcia de Allan Gardiner.
Es necesario explicar que el ankh es un trilítero, o sea, un signo jeroglífico que representa tres sonidos (en este caso “ˁn” que se translitera “anj”). 

Si buscamos “ankh” en la lista de signos jeroglíficos según la numeración de Gardiner, lo encontraremos con el número S33 designado como un “nudo de correa de sandalia” que está incluido en la sección de coronas y vestimenta.

Otros estudiosos opinan que el Ankh representa el cordón umbilical anudado; la vértebra de un toro; una mesa de ofrendas; un ser humano con los brazos extendidos; el horizonte donde se posa el sol representando al ser humano que se supera a sí mismo, etc.
Lo que sí sabemos es que los propios egipcios olvidaron con el pasar de los siglos cuál era el verdadero objeto representado en el Ankh, como si eso careciese de real importancia. ¿Será entonces que la forma del Ankh representa algo en particular? ¿Es la representación de un objeto muy estilizado o es un símbolo universal? Los sabios Akhu pueden darnos alguna pista que revele las respuestas.

Los Akhu, que traducimos como “ancestros”, son los espíritus luminosos de quienes nos antecedieron y nos preceden y guían. 

Ellos son la prueba que demuestra que los sabios egipcios estaban en lo cierto cuando afirmaban que coexisten dos mundos en uno. 
El mundo Visible y material que experimentamos y reconocemos con nuestros cinco sentidos, y otro Invisible a nuestros sentidos.

 Los egipcios llamaron al mundo invisible “Duat”.
Quienes poblamos el mundo material no podemos comprender que hay cosas y objetos que no están representados en nuestro mundo “visible”.

 El ankh no es un objeto que exista en el mundo visible, él existe en Netjer pero no en la materia. Es energía de Netjer y está incluido en la creación, pero no lo conocemos como un objeto “real”.  

En el mundo de los muertos hay objetos que desconocen los vivos. Hay muchas cosas que no pueden describirse porque no existen en la materia. 

El Ankh es uno de esos objetos, es energía, es forma que contiene una verdad en sí, es un “objeto”divino y no es necesario que represente un objeto material. Su energía es lo importante, no su diseño.
Se comprende entonces que estamos tratando con un símbolo universal, no algo en particular; no debemos intentar identificar el objeto Ankh, proporcionándole una forma entendible porque no la tiene. Los sabios dirán que es fe, es Netjer o es, simplemente,   Ankh.

 La finalidad del símbolo Ankh.


 Aunque el Ankh sea un objeto que no se puede rotular, continúa siendo un objeto, uno  divino y tiene forma que se presenta como un nudo, una unión, una atadura, un vínculo, una conexión… 
Debemos en este punto preguntarnos qué une, ata o conecta el símbolo Ankh. La respuesta nos revelará su significado oculto.

La finalidad del Ankh está escondida en su forma, su verdad está escondida en su atadura. El Ankh debemos verlo como un anillo, una unión, un poderoso talismán que une lo que no puede ser separado, pero a veces está desunido.

La unión entre dos mundos. 




El Ankh es un símbolo egipcio y no puede sustraerse de la cultura que lo creó. Según la creencia egipcia existen dos mundos paralelos. 
En uno estamos inmersos, es el mundo visible y material. El otro mundo nos es ajeno, desconocido e inmaterial.
 El ser humano es un caminante entre los dos mundos, su ciclo de vida y muerte se lleva a cabo en ambos mundos, la existencia no se detiene en ningún momento. El difunto renace en el mundo invisible y viceversa.  



El Ankh es un lazo con el mundo invisible que no debe desatarse. Es eso lo importante a la hora de querer comprender su significado.

El signo jeroglífico Ankh, el trilítero, se lee “vida”. Los egiptólogos nos dicen que el ankh simbolizaba para los egipcios la vida, el aire y por extensión el agua (la fuente de vida). 
Explican también que el Ankh  debe interpretarse como el aliento vital que facilitaba la respiración a los difuntos en el Más Allá. De esto se deduce que el Ankh es vida para los residentes de ambos mundos. El Ankh beneficia tanto a los vivos como a los muertos.

La vida eterna.

Normalmente nos referimos a la vida eterna como una recompensa de la que disfrutan los difuntos en el Más Allá luego de una vida virtuosa. La existencia sería entonces eterna y estática. Pero para los egipcios nada era estático, puede que ni siquiera la muerte lo fuera.

En las inscripciones es frecuente encontrar dos jeroglíficos para expresar la “eternidad”: el jeroglífico “neheh” se escribe con el signo del sol entre dos trenzas de lino. Esta eternidad, con la presencia del Sol, es una “eternidad luminosa”; se trata de una eternidad superior, la eternidad de Netjer y de Su esencia.

Existe otra eternidad, “djet”, la eternidad que corresponde a los ciclos de la Creación. El ciclo solar representado por el dios Ra, y el ciclo agrícola representado por el dios Wesir pertenecen a la eternidad djet. 

El ser humano, por estar incluido en la Creación, forma parte de los ciclos. Vive inmerso en el ciclo de vida-muerte-resurrección que se repite una y otra vez. Los ciclos mantienen el movimiento y evitan el estancamiento de la vida, y por ende, del ser humano.

La rueda cíclica de la existencia lleva al hombre a existir tanto en el mundo visible como en el invisible. Su existencia no se detiene; al menos en teoría.
Un Ankh, una “vida”, surge en su momento pero necesita estar ligada con ambos mundos, el visible y el invisible. 
De esta manera el hombre puede unir su acción del momento presente, con aquella acción de momentos pasados y remotos. Ankh es vida en reposo que surge y se manifiesta a medida que la persona así lo pide.

Una vez que el Ankh comienza a actuar, el hombre se ve a sí mismo reflejado en ambos mundos: el que dejó, Duat, y en el que ahora vive. Una vez que la unión es entendida se hace eterna, y el hombre no pierde lo que, para estar aquí, dejó atrás.
Una cosa es importante, el Ankh viene a aquellos que no perdieron su humildad ni su unión con el Divino. Pues si lo perdieron el Ankh se deshace y el nudo se suelta. No hay que perder de vista que el Ankh es unión, es amor y mucho de lo que sentimos es parte de Netjer y no del hombre. La humildad es el resultado de aceptar con amor que vivir en unión con Netjer y servir a Su Creación nos nutre y colma de dicha.


Lo que el Ankh porta. 

El dios Yinepu y la diosa Amentet ofrecen el símbolo Ankh al difunto Rey Tut-ankh-Amón.
El símbolo Ankh lo portan únicamente los dioses (1), que lo sujetan de la parte superior del anillo. Ocasionalmente lo aproximan a la nariz o a la boca del difunto situado frente a ellos… pero ¿por qué? 

En el mundo de los dioses el Ankh representa lo que ellos tienen para dar. Por lo tanto llevar el símbolo Ankh de vida en la mano es su forma de decirnos que tienen el poder de dar lo que los hombres necesitan.
Los hombres no pueden llevar el Ankh porque no saben de la vida más que lo que viven; en cambio los dioses son los creadores del mundo que existe para que el hombre viva en él.
Las deidades no sólo portan el Ankh. Ellos llevan en sí los suplementos que permiten al  hombre su existencia. Son los portadores de la vida, la muerte, la verdad y la dicha.
El Ankh es igualmente un símbolo de la capacidad que tienen los dioses de dar y quitar lo que Netjer dice que sea  dado y quitado. Es una forma de ver la realidad que las personas no tenemos.

Los dioses nutren nuestros kau con Su amor y satisfacen nuestras necesidades. Nos dan lo que necesitamos, no obstante, no dan más de lo que es necesario dar. Sólo lo justo y necesario. Nadie necesita más que lo que Netjer le da. Eso es Ankh: lo justo y necesario.
Los hombres saben del tiempo transcurrido pero sólo Netjer sabe del tiempo perfecto. Él es el único que puede entender el paso del “tiempo” real, conocer el agua del Nun, el espíritu que es aire, tiempo y vida en un solo momento en la Creación.
El Ankh representa ese tiempo que existe fuera del alcance humano y que sólo los dioses saben manejar. No es ni ayer ni  hoy, ni mañana. Es el tiempo que lleva la Deidad en Sí misma. Eso también es el Ankh, y otra razón por la cual es llevado y portado por la Deidad y no por los hombres.
Netjer conoce lo que el Ankh porta, y nos ayuda al entregar este símbolo a los sabios que sugerirán a sus discípulos cómo utilizarlo en Ma’at. Es en Ma’at misma donde el Ankh cumple su función.
El Ankh, es un antiquísimo símbolo egipcio que está aquí para enseñarnos cómo seguir al Creador, a los dioses, unirnos a ellos, al tiempo divino, al agua de la creación y al amor. Mientras tengamos el Ankh todo lo que Netjer nos brinda estará unido a nosotros, y nosotros unidos a nuestros ancestros, y la Creación se mantendrá unida en todo y todos. La cohesión existe en el Ankh, es tan simple como eso.


Los espejos Ankh. 


 Espejo egipcio con la representación de la diosa Hethert en el mango. Expuesto en el Museo Metropolitano.
En el mundo antiguo los espejos eran simples superficies de metal pulido a las que se adosaba un mango. En Kemet los espejos eran circulares y con mangos elaborados que podían ser tanto de metal como de madera o marfil. Como los espejos estaban ligados al culto de Hethert, generalmente los mangos incluían imágenes de esta diosa y de otras deidades con Ella relacionada como la gata Bast y el enano bailarín Bes. Así como elementos vegetales, flores de loto y tallos de papiro.

Estos espejos, además de ser utilitarios, prestaban otro tipo de servicio a su propietario cumpliendo una función mágico-religiosa. Se guardaban celosamente dentro de estuches ricamente decorados creados especialmente para ese fin. Algunos tenían la forma del símbolo Ankh, como lo demuestra el estuche de espejo dorado que forma parte del ajuar funerario del Rey Tut-ankh-Amón (2). 
La elección de esta forma particular es debido a que la palabra “espejo” se decía “ankh” en egipcio antiguo. Conozcamos ahora la razón por la cual los egipcios llamaron ankh al espejo redondo de metal dorado.
El espejo-ankh es un método de conocimiento “interno”. Los egipcios usaron el símbolo Ankh  -su nombre y diseño- para crear espejos porque así tenían un contacto con la Divinidad. 


El espejo muestra lo que Netjer ha creado. El ka, en cambio, es lo que el hombre moldea a su antojo. Sólo Netjer comprende lo que el Ankh esconde, y sólo Netjer comprende lo que el hombre esconde. Por esta razón los antiguos asociaron el símbolo Ankh con los espejos.
Netjer dice al hombre que forme su ka a su antojo. Netjer nos crea con un ka moldeable que Él no moldea, porque nos permite a nosotros hacerlo y ser creadores junto con Él.

El hombre ve a Dios en su creación humana. Es el Ankh la unión del hombre con su creador y él la encuentra en el espejo. El hombre observa el espejo y ve su unión con Netjer, eso es Ankh también, encontrar la semilla divina usando el espejo-ankh para lograrlo.

Somos una “imagen” de Netjer, somos una parte de Su total. Un dios, un Nombre entre los Netjeru, sin saber por qué es así, sin poder vivir completamente la divinidad escondida.
Medita en el símbolo Ankh, obsérvalo. Mírate en el espejo-ankh y observa el “retrato” divino. Busca el alma que está escondida en el cuerpo divino, y así vas a encontrarte con tu ka. 
Él es tu obra. Sólo tuya porque desde el principio estuvo en tus manos.
Los antiguos afirmaban que el ka es del hombre mientras que el khet (cuerpo) es de Netjer.  Es Khnum el alfarero divino el creador del khet que el hombre trae del vientre de su madre. Khnum también crea el ka, pero lo “obsequia”. Este “obsequio” será devuelto a Netjer. El crearlo es obra de cada uno de nosotros, nuestra mayor responsabilidad.




 Por SiatHethert. Shemsu de la Ortodoxia Kemética.




5 comentarios:

  1. Genial como siempre... cada día + currado. Gracias Fuen.

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  2. Gracias ,me alegra que te guste, buenos dias.

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  3. si solo lo p odian llevar los dioses¿como nosotros seres imperfectos seriamos capaces de usar la cruz como amuleto?. .no es ignorancia pensar que frotando o teniendo en la mano la llave obtendré la energía celestial y lo que deseo en mi vida??????entonces para que oramos a Dios buscando su guía y protección?.ESTO es IDOLATRIA Y FETICHISMO!!!!!!!!!!!!.

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  4. Es una forma parcial de verlo, las personas cristianas utilizan la cruz como forma de sentir cerca a Cristo, y, los seres que utilizan los amuletos lo hacen movidos por el miedo a las energías malignas, no tenemos una visión total de las cosas sino que al juzgar vemos una parte y no el todo real, lo realmente peligroso es la intolerancia y el fanatismo no el usar una cruz o no usarla, esto no hace daño a nadie mientras que la intolerancia y el fanatismo si provoca mucho mal, tenemos que tener cuidado con el sentimiento que se oculta bajo esta energía, buenos días. Que Dios te Bendiga.

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  5. Gracias Fuensanta, lo estaba buscando!! Felicidades por tu trabajo!!

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